
A las parcas
Por Friedrich Hölderlin
Un verano y un otoño más os pido, Poderosas,
para que pueda madurar mi canto,
y así, saciado con tan dulce juego,
mi corazón más obediente, se muera.
El alma que aquí abajo fue frustrada
no hallará reposo, ni en el Orco,
pero si un día alcanzó lo sagrado, aquello
que es caro a mi corazón, el poema,
entonces sonreiré satisfecho a las feroces
sombras, aunque debiera dejar
en el umbral mi voz. Por un solo día
habré vivido como los dioses. Y más no hace falta.